
Tropas del ejército y policías controlan el centro de Lima, donde pudo apreciarse al menos un carro blindado, y otros puntos estratégicos de la ciudad, en el inicio de las protestas convocadas por el Frente de Defensa de la Vida y la Soberanía contra el modelo económico neoliberal.
En el interior se reportaron paralizaciones en las surandinas ciudades de Arequipa, Cusco y Puno, así como en la centroandina de Huancavelica y Ayacucho y son fragmentarias las informaciones sobre un paro de 72 horas promovido por organizaciones agrarias y campesinas.
La Policía de Carreteras dio cuenta de bloqueos en la región centro selvática de Tingo María y en la ruta entre las regiones surandinas de Puno y Arequipa, así como a unos 70 kilómetros al sur de Lima, aunque aseguró que los cierres habían sido despejados, sin dar detalles.
El despliegue militar y policial en Lima contrastó con el hecho que para hoy no está programada ninguna acción en la ciudad, salvo un paro de maestros de las escuelas estatales.
El secretario general de la Confederación General de Trabajadores (CGTP), Mario Huamán, acusó al gobierno de desinformar a la ciudadanía al sostener que esa central y el frente convocante habían llamado a un paro general desde hoy en todo el país.
De esa manera, busca aparentar que las medidas de urgencia adoptadas en la víspera hicieron fracasar a un paro realmente inexistente, advirtió.
El ministro de Trabajo, Jorge Villasante, proclamó el fracaso de la protesta debido a la normalidad que viven Lima y otros puntos del país y sólo reconoció algunas interrupciones de labores en Cusco y Arequipa.
Villasante reiteró las afirmaciones oficiales, no probadas, de que tras las protestas se mueve la intervención de Venezuela, y sostuvo que las demostraciones tienen fines políticos.
Entre las medidas decretadas ayer para lograr la normalidad destaca el pago de un bono de 20 nuevos soles (casi siete dólares) a cada trabajador que asista a laborar durante las tres jornadas.
También la disposición de que el ejército refuerce a la policía en el control del orden y la autorización de que brinden servicios de transporte urbano de pasajeros vehículos normalmente no permitidos.
Esas previsiones apuntan a la posibilidad de un paro nacional de transportistas de 48 horas que, por reivindicaciones propias, iniciará mañana uno de los gremios del sector y que, de hacerse efectivo, acentuará el clima de protesta.
Fuente: Prensa Latina |